2004Ocho habitaciones y un terreno ingenioso
El hotel comenzó con humildad, con apenas ocho habitaciones. En 2004 la propiedad fue remodelada — se añadieron nuevas edificaciones y habitaciones, se excavó la alberca — y todo el lugar fue reimaginado con un cuidado fuera de lo común.
El secreto está en la forma del terreno: un solar esbelto de apenas nueve metros de ancho y cien metros de fondo. El arquitecto lo leyó a la perfección, colocando las áreas de servicio cerca de la calle concurrida y empujando las habitaciones hacia el fondo. El resultado es lo más raro en el centro de una ciudad — el silencio. Uno duerme a cien metros del ruido.
Fue una apuesta serena por una calle serena. En aquel entonces el Parque Santa Lucía no era la plaza animada que es hoy, y solo un puñado de fachadas del centro habían sido restauradas. Tardaría otros diez años en que el centro volviera de verdad a la vida.



